En 2020, la Organización Mundial del Comercio (OMC) emitió un alarmante pronóstico sobre la caída del comercio mundial debido a la crisis generada por la pandemia de COVID-19. Según sus estimaciones, el intercambio global de bienes y servicios sufriría una contracción sin precedentes, reflejando el impacto de las restricciones sanitarias, el colapso de la demanda y la interrupción de las cadenas de suministro.
Este desplome representaría uno de los peores escenarios en la historia del comercio internacional, con sectores clave como la manufactura, la industria automotriz y el turismo gravemente afectados. Aunque la OMC planteó diferentes escenarios de recuperación, advirtió que la velocidad y solidez de la reactivación dependerían de la eficacia de las políticas económicas adoptadas por los gobiernos y la evolución de la crisis sanitaria a nivel global.